Es normal sentir vergüenza al pensar en empezar terapia. Esa vocecita que te dice «¿y si piensan que estoy exagerando?» o «hay gente con problemas de verdad» es más común de lo que crees.
Por qué sentimos vergüenza
Vivimos en una sociedad que todavía estigmatiza la salud mental. Nos han enseñado a «ser fuertes», a «no quejarnos», a resolver todo solas. Pedir ayuda puede sentirse como admitir una debilidad.
Pero la realidad es exactamente la opuesta.
Buscar ayuda cuando la necesitas requiere una enorme valentía y autoconocimiento.
Mitos que alimentan la vergüenza
- «Solo van a terapia los locos» → La terapia es para cualquier persona que quiera mejorar su bienestar
- «Debería poder sola» → Nadie puede con todo, y eso está bien
- «Mi problema no es tan grave» → No hay mínimo de sufrimiento requerido para merecer ayuda
- «Van a juzgarme» → Los terapeutas estamos formados precisamente para no juzgar
Qué esperar en tu primera sesión
1. No tienes que contarlo todo – Ve a tu ritmo 2. Puedes llorar – Es un espacio seguro para expresarte 3. Puedes hacer preguntas – Sobre el proceso, el enfoque, todo 4. Puedes cambiar de terapeuta – La conexión es importante
Pequeños pasos para empezar
- Investiga un poco sobre diferentes enfoques terapéuticos
- Pide una primera cita de valoración
- Escribe lo que te gustaría trabajar
- Recuerda: es normal estar nervioso/a