Hay momentos en los que sientes que no puedes con todo. Que te falta energía, ganas, motivación. Que cada tarea se siente como una montaña imposible de escalar.
Si estás leyendo esto sintiéndote así, quiero que sepas algo: es válido.
Reconocer el agotamiento
El agotamiento no es debilidad. Es una señal de que has estado dando más de lo que tenías. De que tus recursos emocionales, físicos o mentales se han vaciado.
Señales de que has llegado al límite:
- Todo te irrita o te hace llorar
- No disfrutas cosas que antes te gustaban
- Te cuesta recordar la última vez que te sentiste bien
- Fantaseas con «desaparecer» o escapar de todo
- Tu cuerpo duele o enferma con frecuencia
Por qué llegamos a este punto
- Decimos que sí cuando queremos decir que no
- Nos exigimos más de lo humanamente posible
- No respetamos nuestros propios límites
- Cuidamos de todos menos de nosotras mismas
Qué hacer ahora mismo
1. Para Literalmente. Detente. Respira. No tienes que resolver nada en este momento.
2. Permítete sentir El agotamiento no se cura «echándole ganas». Necesitas reconocerlo primero.
3. Pide ayuda A alguien cercano, a un profesional, o a ambos. No tienes que cargar esto sola.
4. Reduce expectativas Lo básico es suficiente. Sobrevivir es suficiente.